Una historia de Chick-fil-A Verdadera

Erika Paz cree en brindar oportunidades y crecimiento a su comunidad y su equipo

Cuando era niña, Erika Paz aprendió temprano el valor de retribuir. Muchas veces viajaba con su familia y su iglesia local en viajes misioneros a México y, después en la preparatoria usó su representación en el consejo estudiantil para recaudar dinero para sus compañeros de clase que no podFan ir al baile de graduación.

Como gerente de Chick-fil-A Azusa, el operador de Erika, Carlos Mayen Solórzano, la presentó a Chick-fil-A Leader Academy. Chick-fil-A Leader Academy es un programa nacional para escuelas preparatorias que se enfoca en brindar a los estudiantes las herramientas prácticas que necesitan para hacer un impacto positivo en sus comunidades locales, enseñándoles a convertirse en lFderes. A través del programa, Erika tuvo una oportunidad transformadora de ir a Guatemala con Carlos y la academia para ayudar a brindar capacitación en liderazgo a los productores de café y sus familias.

“Mi familia vino a los Estados Unidos por el Sueño Americano”, dijo Erika. "Me pregunté a mi misma, ¿cómo puedo ser un lFder, una mentora, un modelo a seguir y ser alguien a quien la gente pueda admirar y darles la esperanza de que todo sea posible?"

Erika participó en la implementación de un proyecto de impacto con los jóvenes para limpiar su comunidad. Como mentora, proporcionó el mismo plan de estudios y las herramientas que utiliza el Azusa Leader Academy para brindar a los jóvenes en Guatemala capacitación para la acción con el fin de generar liderazgo, visión, creatividad y motivación para ayudarlos a convertirse en líderes.

Una nueva oportunidad de servir

Como gerente de Chick-fil-A Azusa, Erika continúa buscando formas de llevar alegría y esperanza a su comunidad. El año pasado, se enteró de que varias preparatorias en Azusa no iban a tener ceremonias de graduación debido al Covid.

Ella saltó a la acción y se asoció con 11 escuelas para atender a más de 2,000 estudiantes en Azusa para una celebración de graduación para los estudiantes. Este acto de bondad se presentó en el Sillón Rojo de #LosPequeñosDetalles el año pasado.

"Fue doloroso para mí saber que estos estudiantes no iban a tener ningún tipo de celebración por graduarse", dijo Erika. "El solo hecho de poder hacer algo significativo y ver lo felices que estaban todos con lo poco que hicimos con nuestros sándwiches y bebidas fue la mejor parte de todo".

Lo que sigue

Con los recursos y la guía adecuada, Erika cree que cualquier persona tiene el potencial de ser un líder y ella pone todo lo que puede para asegurarse de que su equipo en Chick-fil-A reciba el apoyo necesario para prosperar.

"Tener a alguien que esté ahí a largo plazo para dar buenos consejos es importante", dijo Erika. "Esto me incita a dar el 110% en lo que hago para dar a las personas los recursos que necesitan para tener éxito".

Dos años después de su viaje transformador a Guatemala como mentora de Chick-fil-A Leader Academy, ella continúa invirtiendo en el crecimiento de nuevos líderes a través del programa de preparatoria.

“He contratado a tres estudiantes del programa que han obtenido posiciones de liderazgo”, dijo Erika. "Espero seguir inspirando a los adultos jóvenes a convertirse en líderes".


Meet the Chick-fil-A Azusa Restaurant manager making moves to build a better future

As a child, Erika Paz learned early the value of giving back. She often traveled with her family and her local church on mission trips to Mexico, and – later in high school – she used her role in student council to raise money for classmates who couldn’t afford to go to prom.

As a manager at Chick-fil-A Azusa, Erika’s Operator Carlos Mayen Solórzano introduced her to the Chick-fil-A Leader Academy™. The Chick-fil-A Leader Academy is a national high school program focused on giving students practical tools they need to make positive impacts in their local communities, teaching them to become leaders. Through the program, she had a life-changing opportunity to go to Guatemala with Carlos and the academy to help provide leadership training to coffee farmers and their families.

“My family came to the United States for the American Dream,” said Erika. “I asked myself, how can I be a leader, a mentor, a role model and be someone people can look up to and give them hope that anything is attainable?”

Erika participated in implementing an impact project with the youth to clean up their community. As a mentor, she provided the same curriculum and tools used by the Azusa Chick-fil-A Leader Academy to give the youth in Guatemala action training to spark leadership, vision, creativity and motivation to help them become leaders.

A new opportunity to serve

As a manager at Chick-fil-A Azusa, Erika continues to look for ways to bring joy and hope to her community. Last year, she learned that several high schools in Azusa weren’t going to hold a graduation ceremony due to the Covid-19 pandemic.

She jumped into action and partnered with 11 schools to serve over 2,000 students in Azusa as a graduation celebration for the students. This act of kindness was highlighted on #TheLittleThings Red Couch last year.

“It was heartbreaking for me to know that these students weren’t getting any sort of celebration for graduating,” said Erika. “Just being able to do something meaningful and seeing how happy everyone was with the little that we did with our sandwiches and drinks was the best part of it all.”

What’s next

With the right resources and guidance, Erika believes that anyone has the potential to be a leader and she puts in all that she can to ensure her team at Chick-fil-A Azusa is given the support to thrive.

“Having someone to be there in the long run to give great advice is important,” said Erika. “This fuels me to give 110% in what I do to provide people with the resources they need to succeed.”

Two years after her life-changing trip to Guatemala as a Chick-fil-A Leader Academy mentor, she continues to invest in growing new leaders through the high school program.

“I have hired three students from the program who have now gone on to obtain leadership positions,” Erika said. “I hope to continue to inspire young adults to become leaders.”

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